MALTRATO AURINEGRO
Desde siempre (y ya van 62 años de esto), ir a la cancha ha sido una fiesta. Lo era cuando uno iba de chico; siguió siéndolo después, de joven; y mucho más cuando, andando los años, uno tuvo la suerte de sumar a los hijos, con similar o acentuado “hinchismo” por esa oro y negro de los sueños deportivos. El ejercicio de la función periodística, por más de medio siglo, no impidió, sino que podría decirse que todo lo contrario, que uno siguiera yendo al mismo lugar, en el esquinero de Avenida Colón y Angel Brunel. Para disfrutar (para sufrir también), en el tablón y después en el cemento del Carminatti). ¡Y dale que vá!, siempre con la misma pasión. En el ascenso; en la Primera A, como ahora otra vez. Un buen día se nos ocurrió que, como en los viejos tiempos con los hijos, bien podríamos ir a la cancha con la más chica, la benjamina de la familia, Renata (hoy, 8 años). Fuimos una vez. Ahora, para este domingo (3), partido contra Colón de Santa Fe (el club del que son “fanas” los Serralun...