OLIMPO Y LA SEGUNDA ETAPA DE LA PRIMERA B NACIONAL


Nuevos tiempos; viejos problemas. ¿Seguirá siendo candidato?

Se cierra un año más en la historia del deporte bahiense. Como en otras ocasiones, desde hace tiempo, el final llega con características similares: pasan los años; se mantienen las mismas dificultades. O lo que es peor, los mismos errores.

Así parece ser la cosa en los dos principales disciplinas de la alta competencia: el fútbol, por un lado; el básquetbol, por otro.

En el fútbol, Olimpo (lejos la entidad emblemática de la ciudad) está compitiendo una vez más en la máxima categoría de ascenso. Su objetivo es subir nuevamente al peldaño máximo del balompié argentino para, de esa manera, estar en Primera A cuando llegue el momento de su centenario, en octubre 2010.

No le fue tan mal en la primera etapa de la temporada de la Primera B Nacional. Muy por el contrario, se ubicó en la tercera posición, lo que, hasta el presente, le conferiría el derecho de jugar por la promoción por el ascenso, en alguna de las variantes que el sistema pone al alcance de la mano.

Sin pormenorizar demasiado, pero apelando a los números, la cosa se refleja con ciertos visos alentadores. Jugó, como todos, 19 partidos, de los cuales ganó 8; empató 9; y perdió 2. Marcó 26 goles y le señalaron 16 (más 10 su diferencia); y totalizó 33 unidades de las 57 posibles (rendimiento del orden del 57 por ciento).

El aurinegro está, de esa manera, detrás de San Martín de San Juan, puntero (41 unidades); Unión (34); y comparte la tercera ubicación con Instituto (33 puntos, aunque con más 8 de diferencia).

En la tabla de los promedios, en tanto, el elenco olimpiense está séptimo, de abajo hacia arriba, con 1,280, producto de73 unidades en 57 cotejos. Tiene detrás a estos 6 equipos: Deportivo Merlo (1,263); Independiente Rivadavia (1,252); Defensa y Justicia (1,221); CAI (1,105); Platense (1,052); y Sportivo Italiano (0,368).

Hasta allí, podría suponerse que todo se ha hecho razonablemente bien, sobre todo si se toma como referencia la pobreza de la temporada anterior. Pero no es todo así. Se ha notado cuánto le cuesta al conjunto dirigido por Omar De Felippe remontar ciertas circunstancias. Lo puso en evidencia en no pocas ocasiones. Y la última, empate con la CAI en Comodoro Rivadavia, fue un claro indicio sobre que algo le falta como para llegar al terreno de lo ideal.

Frente a esa realidad, sin embargo, no se conocen, cuando está concluyendo el receso vacacional, de ningún refuerzo para afrontar la segunda parte (por lo común la más difícil) del campeonato de ascenso, serie de 19 partidos que arrancará enfrentando a Ferrocarril Oeste, el sábado 30 de enero, en condición de visitante.

El adiestrador ha privilegiado el mantenimiento de todo el plantel, como prioritario. No obstante, se fue Gabriel Díaz, marcador central, rumbo a Colombia, donde jugará si es que, como está previsto, el Cucuta (club que lo pretende) envía los dinerillos pactados, caso contrario no habrá transfer que le permita jugar allá al ex jugador granate, cuyo pase está en poder de la institución local.

Una baja (tomando también como relación lo ocurrido en el anterior ciclo) no sería para dramatizar. Pero no se sabe, a horas del comienzo de la pretemporada en Mar del Plata (viajarán el domingo 3 hacia la ciudad atlántica) de ningún refuerzo. ¿No lo precisa acaso Olimpo?.

Hay alguna experiencia anterior, fallida por cierto, en eso de no optar por incorporaciones. Eso se siente, sin duda, con al avance de la segunda rueda, que suele ser por lo común más exigente, por lo que hay en juego, por un lado; y porque, a diferencia de la entidad bahiense, otras han hecho lo posible por fortalecer sus planteles. Y eso, quiérase o no admitirlo, hace la diferencia.

Además, está claro que Olimpo acusa un pronunciado déficit a la hora de las definiciones frente a los arcos rivales. Si se tiene en cuenta que Martín Rolle, enganche, es su máximo artillero, está todo dicho. Está visto, por si hiciera falta decirlo, que Alejandro Delorte ha tenido, que modificar, en lo que va del torneo, su presencia en cancha, elaborando jugadas, con gran despliegue, y que carecen de ejecutor final. Esto le provoca un manifiesto desgaste; y le resta posibilidades de ser el definidor de otras ocasiones.

Pese a eso, y a que está claro que falta un goleador, un hombre de área, la dirigencia (entiéndase el “mandamás”, que hace y deshace a su gusto) no se ha movido para nada. Y, en el mejor de los casos, si lo hizo, no tuvo éxito; y sumó un fracaso más (de esos a los que la hinchada está ya acostumbrada, por otra parte).

Si de fútbol se trata, el de la alta competencia, ¿hace falta decir más?. Por supuesto que no. Del básquetbol, el otro deporte, el emblemático de la ciudad, nos ocupamos por separado. Allí sí es más de lo mismo.

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Martín Rolle, artillero aurinegro. ¿Mantendrá la pólvora intacta en la segunda rueda?.

Publicado en LA TRASTIENDA DEPORTIVA, de "revista de café", última edición de 2009.

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